Lo que ya era una decisión tomada desde el lunes a la tarde tomó carácter oficial ayer: el fútbol argentino, el último de Sudamérica que continuaba en actividad, quedó en suspenso por las próximas dos semanas. Si bien en los últimos días las autoridades de AFA y de la Superliga se habían mantenido en la postura de que se siguiera jugando a puertas cerradas (amparadas en el criterio de los organismos de salud pública y en el discurso del presidente Alberto Fernández), finalmente cedieron ante la presión de los futbolistas y de la opinión pública.

De todos modos, el pedido formal llegó por medio de una nota enviada tanto a la AFA como a la Superliga, firmada por Matías Lammens, ministro de Turismo y Deportes. “En virtud de la situación de público conocimiento, en el marco de las nuevas medidas adoptadas por el Gobierno Nacional referidas al Covid-19 y habiendo recibido la preocupación de parte de Futbolistas Argentinos Agremiados, solicitamos tenga a bien suspender la realización de los partidos de todas las categorías programadas por la entidad que usted preside hasta el día 31 de marzo de 2020. Asimismo, recomendamos la suspensión de los entrenamientos de los planteles por el mismo período”, fue el texto que le envió Lammens a Marcelo Tinelli (titular de la Superliga) y Claudio Tapia (presidente de AFA).

Ambas entidades se pronunciaron con comunicados escuetos, en los que dictaminaron la paralización oficial de la pelota, tanto en partidos como en prácticas, hasta fin de mes.

Tras ser duramente criticado por la anterior decisión de que la actividad se siguiera desarrollando a puertas cerradas, Tinelli se defendió diciendo estar “absolutamente de acuerdo en que se pare el fútbol”, aclarando luego: “si antes no lo hicimos, fue por normas del Ministerio de Salud, que entendía que a puertas cerradas se podía jugar”.

Tal vez sí, tal vez no

Si bien la medida especifica que se extenderá hasta el 31 de marzo, y que el partido de Independiente-Villa Mitre (por Copa Argentina) fue reprogramado para el 1 de abril, Lammens advirtió que no hay certezas sobre que la pelota vuelva a rodar apenas iniciado el próximo mes. “Decir que el 1 de abril se van a volver a jugar los partidos de fútbol sería irresponsable, porque no lo sé”, aclaró el ministro.

Es difícil anticipar cuál será el estado de situación de aquí a dos semanas, y qué otras medidas gubernamentales podrían dictarse, por lo que Lammens evitó hablar en términos definitivos. “Estamos tomando una serie de medidas preventivas para evitar que se propague el virus. Si vemos que no existe circulación comunitaria y que el número de afectados se reduce, el gran objetivo de a poco va a ser normalizar la situación. Pero si hoy digo que el 1 de abril se va a volver a jugar normalmente y con público, estaría mintiendo”, recalcó.

Por su parte, Sergio Marchi (titular de Futbolistas Argentinos Agremiados), comentó: “Es una situación difícil para todos. Hablé con los capitanes de cada equipo para explicarles cómo fueron los pasos. Tenemos que tener temple y hacerle caso a las autoridades. Los futbolistas van a colaborar con la problemática. Estamos viendo en formar un protocolo y tener charlas con el Ministerio de Salud”.